domingo, 20 de febrero de 2011

TENAYUCA


Este centro fue una metrópoli autónoma que se ubicaba en tierra firme, cerca del los lagos del altiplano mexicano. Según los relatos, aquí se asentaron grupos acolhuas -conocidos como chichimecas- que procedían del norte, allende los límites de Mesoamérica.

Luego de una ardua jornada de decenas de años, estos grupos se establecieron en Tenayuca hacia el año 1224 dC, acaudillados por Xólotl. El término Tenayuca significa en náhuatl "Lugar amurallado". Durante varios años el sitio fue centro político-religioso; sin embargo, años más tarde el rey Quinatzin trasladó los poderes a Texcoco, con lo que desplazó a Tenayuca como principal centro acolhua de la época.


En esta antigua urbe acolhua se erigió el llamado Gran Templo, cuya concepción religiosa y arquitectónica sirvió como modelo para la construcción del Templo Mayor de Tenochtitlan.

El Gran Templo tuvo ocho etapas de construcción, pero desde la primera ya se observa el basamento piramidal con doble escalera -ornamentada con jeroglíficos- que conducía a los templos gemelos ubicados en la cumbre. No obstante, en nueva etapa de construcción se mantenía el mismo esquema arquitectónico, lo que hace evidente que se mantuvo el pensamiento religioso de dos divinidades de igual rango, de la misma manera que en el Templo Mayor.

Lo más sobresaliente de la pirámide de Tenayuca son las hileras de cientos de serpientes que adornan la construcción; en la base de la misma los cuerpos de reptiles se tocan uno con otro, mientras que las cabezas de piedra sobresalen de la plataforma y conforman una especie de muro bajo. Las esculturaas de la plataforma sur y en la mitad oriental están pintadas de azul, mientras que las del lado norte están decoradas con óvalos blancos. Se cree que esta peculiaridad se debe a un simbolismo de tipo astronómico ligado al culto solar. Asimismo, se piensa que en este lugar los astrónomos registraban los equinoccios de primavera y otoño y los solsticios de verano e invierno.

Al frente de la pirámide se encuentra un altar sepulcro donde se pueden observar varias esculturas en forma de cráneo talladas en piedra. Este lugar tiene características similares a las del Templo Mayor de la Ciudad de México y la de Tlatelolco.

Fotografias tomadas en zona arqueologica de Tenayuca.

sábado, 1 de enero de 2011

AÑO NUEVO PREHISPANICO


Los Mexicas lo hacían en honor del Dios del Fuego, Xiuhtecuhtli, quien era el encargado de la regeneración del mundo, mientras que los Mayas efectuaban una gran fiesta durante el mes Pop, que era hacia Julio

A pesar de la geografía, resulta interesante reconocer cómo los ritos para dar la bienvenida a un año se repiten en diferentes culturas e, incluso, trascienden el tiempo. De manera particular, entre las culturas mexica y maya, las festividades al igual que hoy en día comprendían la preparación de platillos especiales, ritos corporales, limpieza del hogar, bailes ceremoniales y, en general, el desecho de lo viejo.

Estas celebraciones están relacionadas con los astros: el sol, la luna, o ambos. Y en el mundo mesoamericano, aunque las distintas civilizaciones se regían por un calendario conformado por 18 meses de 20 días, más 5 sobrantes (mes corto), iniciaban el año en fechas distintas, lo mismo en el Altiplano que en el sur de lo que actualmente es México.

La doctora Yólotl González Torres, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), comentó que hasta donde se sabe, para los mexicas el calendario daba inicio en el mes de febrero, lo cual realmente no tiene relación con ningún acontecimiento astral de importancia.

“De acuerdo con el calendario mesoamericano, el mes de 20 días que precedía a los Nemontemi (mes corto o cinco días aciagos) marcaba el fin de año entre los mexicas, dicho mes, era conocido como Izcalli, coincidente con el mes de enero.

La fiesta se realizaba en honor del Dios del Fuego, Xiuhtecuhtli, quien era el encargado de la regeneración del mundo. De esa manera, alrededor del elemento se llevaban a cabo una serie de actos solemnes, mismos que se hacían más grandes hasta derivar en la gran ceremonia del Fuego Nuevo, que tenía lugar en el Cerro de la Estrella cada 52 años.

“Con el Fuego Nuevo se apagaban todas las luces de México -Tenochtitlan y entonces esperaban la culminación de las ‘Pléyades’ o ‘Siete cabrillas’ en el cenit, señal de que nacería un nuevo sol. Cada año debió ser una especie de reminiscencia de este hecho”.

Adscrita a la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS), la especialista explicó que cada año con pequeños maderos se elaboraba una estatua de Xiuhtecuhtli, la cual era adornada con una máscara de mosaico y arte plumario. Lo que se conoce gracias a las crónicas de Fray Bernardino de Sahagún.

“Jóvenes de distintos barrios o calpullis, iban de caza y entregaban lo obtenido —principalmente sabandijas y animales pequeños— a los sacerdotes, quienes a su vez ofrendaban al fuego. También se repartía un tipo especial de tamal y además, a final de año, interpretaban un baile como en casi todos los meses”.

Otro dato curioso es que solía “estirarse” a los niños con la idea de que llegarían a ser adultos grandes y fuertes. Asimismo se les practicaba una ceremonia de oradación (perforación de las orejas), y les daban de beber pulque en unas tazas pequeñas, era como una especie de bautizo pues contaban con “padrinos”.

Para el caso maya, los datos son todavía más escasos. No obstante las referencias de Fray Diego de Landa en su Relación de las cosas de Yucatán hacen considerar que ellos sí celebraban de manera particular el Año Nuevo.

González Torres, coordinadora del ciclo de conferencias El Hombre y lo Sagrado de las DEAS, y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, precisó que entre los mayas durante el primer mes llamado Pop (hacia el mes de julio) se celebraba una gran fiesta.

“Adoraban a todos sus ídolos y renovaban todas las cosas que tenían para su servicio: vasijas, bancas, ropa, barrían las casas y todo lo viejo lo tiraban a la basura. La costumbre de barrer es muy extendida entre los pueblos, ya que entraña la renovación, pensar que para el año siguiente todo será bonito.

“El ayuno era una tradición que antecedía las festividades, además de la abstinencia sexual y la reserva de algunos alimentos, o la condimentación con sal. Las mujeres quedaban excluidas de lo anterior, lo que continúa en la actualidad entre algunas poblaciones mayas. Esto puede recordar a más de uno la celebración del Ramadán entre los musulmanes, dado que son costumbres un poco similares.

La experta concluyó que los chaac o sacerdotes quemaban incienso ante los altares, y en el Año Nuevo todos se juntaban en el patio del templo (excepto las mujeres) y tenían un baile y banquete especial.

lunes, 13 de diciembre de 2010

LA PROSTITUCIÓN EN EL MEXICO ANTIGUO

No obstante que la prostitución se ha practicado en todas las sociedades, en muchas ocasiones es difícil tener una imagen clara de su papel e importancia en una determinada cultura. Ello se debe en parte a la ausencia de historia escrita pero también a la serie de tabúes y secretos que existen desde tiempos inmemoriales en torno a la vida sexual en general, pero particularmente respecto de la prostitución. Como lo ilustraremos en el caso de los nahuas, la actitud hacia la prostitución era distinta en cada cultura, como también lo era en los diferentes tiempos y espacios de esa misma cultura.

Las "tlatlamiani" o "alegradoras", mujeres que ejercían la prostitución en el México prehispánico, no sufrían discriminación pues se las consideraba "respetables porque cumplían una labor dentro de su comunidad".

La más famosa entre ellas fue Marina, también conocida como "La Malinche", amante y traductora de Hernán Cortés a su llegada a las costas de Veracruz en 1521.
"Las 'alegradoras' eran muy importantes sobre todo en la guerra, porque acompañaban a los soldados, de esa manera evitaban que violaran o raptaran a las mujeres de los pueblos conquistados. Si lo hacían eran castigados terriblemente, porque para eso llevaban a su contingente". Estás recibían dobles honorarios pues "eran pagadas por el Estado por su servicio y también por los propios usuarios".

El cronista Fray Bernardino de Sahagun las definía en sus escritos como mujeres "que se bañaban todos los días, se vestían elegantes, se adornaban con flores el cabello, se pintaban el cuerpo" y "masticaban su chicle".

Las "alegradoras", como las deidades, eran las únicas que usaban sandalias y siempre llevaban el cabello lacio, como se representó en los códices a "La Malinche".

Eduardo Merlo nos dice que las "tlatlamiani", vocablo en lengua nahuatl que quiere decir "la que hace feliz", nunca se casaban, y si alguien les faltaba al respeto podía ser castigado.

Las que se rizaban el cabello "lo hacían con piedras calientes" con la pretensión de verse más hermosas, pues el cabello ondulado no existía en las razas de entonces, hasta la llegada de los esclavos negros de África siglos más tarde.

Una diosa controvertida fue Tlazoltéotl o Xochiquétzal, diosa asociada a las prostitutas y a la inmundicia, como lo refieren los cronistas españoles. Simbólicamente, era una deidad que para limpiar las faltas de hombres y mujeres se comía los pecados sexuales.


Podemos ver entonces que esta actividad ahora condenada por muchos antes tuvo otra percepción y si buscamos en cada una de las cultturas antiguas, nos daremos cuenta del por que ha existido desde tiempos inmemoriales.

En fin cada quien puede sacar sus propias conclusiones de este tema.
Fotografia tomada a placa en bronce ubicada en Tlalnepantla Edo de México.

sábado, 23 de octubre de 2010

LOS MUERTOS EN MESOAMERICA




Para los nahuas del siglo XVI, el Mictlan era un lugar yermo, espacioso y sumamente oscuro, un "sitio sin orificios para la salida del humo". En este tenor es sumamente interesante que fray Alonso de Molina haya registrado en su Vocabulario como forma de decir cosa oscura y tenebrosa las frase yuhquim micqui itzinco que significa literalmente "como en el culo del muerto". Obviamente, las concepciones nahuas no son la excepción en Mesoamérica. Los mayas, por ejemplo, utilizaban como uno de los nombres del inframundo el término Xibalbá. En quiché esta palabra quiere decir "lugar de miedo" y en yucateco xibil significa "temblar de miedo, espantarse o erizarse los cabellos" .

El Mictlan también es definido como un temible lugar de tormentos, pestilente, en el que se bebe pus y se comen abrojos. Torquemada nos dice que los tlaxcaltecas suponían que en el inframundo las almas de la gente común se convertían en "comadrejas, y escarabajos hediondos, y animalejos, que echan de sí una orina muy hedionda, y en otros animalejos rateros". Los quichés coincidían, ya que nos hablan del valeroso Ixbalanqué, quien al vencer al poderoso Señor de los Muertos le dio un puntapié y dijo: "Vuélvete, y sea para ti todo lo podrido y desechado y hidiondo" . Y aún en la actualidad los otomíes de la Huasteca tapan las cuevas con costales porque de allí emanan aires cargados de enfermedad, de muerte y de olor a podre.

Tomado de:
http://archaeology.asu.edu/tm/pages/mictlantecuhtli.html
Fotografias: Tomadas en Museo Nacional de Antropología e Historia ciudad de México

lunes, 20 de septiembre de 2010

NEZAHUALCOYOTL


Representación de Nezahualcóyotl en
el Códice Ixtlilxochitl (siglo XVI)

Soy rico,
Yo, el señor Nezahualcóyotl.
Reúno el collar,
Los anchos plumajes de quetzal,
Por experiencia conozco los jades,
¡son los príncipes amigos!
Me fijo en sus rostros,
Por todas partes águilas y tigres,
Por experiencia conozco los jades,
Las ajorcas preciosas…


Nezahualcóyotl (o Netzahualcóyotl; Texcoco, México, 1402 - 1472) Soberano chichimeca de Texcoco. Nezahualcóyotl era hijo del sexto señor de los chichimecas Ixtlilxóchitlo "flor de pita", señor de la ciudad de Texcoco, y de la princesa mexica Matlalcihuatzin, hija del rey azteca Huitzilíhuitl, segundo señor de Tenochtitlán. Al nacer, le fue impuesto el nombre de Acolmiztli o "puma fuerte", pero las tristes circunstancias que rodearon su adolescencia hicieron que se cambiara el nombre por el de Nezahualcóyotl que significa "coyote hambriento".

En el siglo XV, la ribera del lago Texcoco se hallaba densamente poblada, a causa de la facilidad de comunicaciones que permitía este lago. Por contra, tan alta densidad poblacional comportaba la escasez y el agotamiento de las tierras aptas para el cultivo, por lo cual algunas tribus iniciaron una política de expansión territorial hacia zonas con mayor rentabilidad agrícola. Dicha política desató un sinfín de guerras y hostilidades entre las tribus del lago, destacando la llevada a cabo contra la ciudad tepaneca de Azcapotzalco. Esta ciudad, situada en la ribera noroccidental del lago Texcoco, había agotado sus tierras comunales y, ante la imposibilidad de alimentar a sus gentes, ocupó el territorio perteneciente a la vecina Texcoco.
Cuando contaba dieciséis años de edad, el príncipe texcocano Nezahualcoyótl tuvo que hacer frente a la invasión tepaneca, encabezada por Tezozómoc, señor de Azcapotzalco, cuya intención era asesinar a su padre, el rey Ixtlilxóchitl, y a toda su familia para apoderarse del trono. El heredero del trono quiso luchar y repeler el ataque, pero su padre, que conocía la superioridad de los atacantes, prefirió huir y mantenerse oculto hasta conseguir la ayuda de otros pueblos. Así, mientras las huestes de Tezozómoc rastreaban los alrededores de la ciudad para encontrar al rey y al príncipe texcocanos, éstos se refugiaron en las cuevas de Cualhyacac y Tzinacanoztoc. No pudiendo ocultarse allí por mucho tiempo, Ixtlilxóchitl ordenó a su hijo que se adentrara en el bosque, mientras él y unos pocos hombres leales trataban de detener sin éxito el avance de sus captores.
Nezahualcóyotl logró escapar y se encaminó a Tlaxcala, ordenando a algunos de sus partidarios que abandonaran la resistencia mientras él veía la manera de liberarlos de la tiranía. Tezozómoc ofreció recompensas por su captura, pero, con su innegable astucia, consiguió burlar a sus perseguidores hasta que, en 1420, las esposas de los señores de México y Tlatelolco convencieron a Tezozómoc de que lo perdonara.
Maxtla, que había sucedido a Tezozómoc a la muerte de éste (1427), le tendió varias emboscadas, de las que consiguió zafarse. Con gran habilidad diplomática, consiguió atraerse los favores de otras ciudades descontentas con la tiranía tepaneca y organizó un frente común, cuyo peso principal recayó en los tlaxcaltecas y los huejotzincas. El ejército aliado de más de cien mil hombres logró la conquista de Otumba y de Acolman y tomó Texcoco. Pero ante el sitio de México y Tlatelolco por los tepanecas, liberó ambas ciudades y, en una cruenta batalla, destruyó Azcapotzalco después de un sitio de ciento catorce días. Maxtla murió a manos de Nezahualcóyotl, quien, dispuesto a inaugurar una época de esplendor en el valle de México, selló un pacto confederal, la Triple Alianza, con Itzcóatl, de Tenochtitlán, y Totoquiyauhtzin, señor de Tacuba.
Poco después de finalizada la contienda, Tacuba desapareció de la escena, pero la cooperación perduró a lo largo del siglo XV entre las dos restantes ciudades aliadas. Nezahualcóyotl, que había perdido el trono a manos de los acolhuas sublevados y se había refugiado en los bosques de Chapultepec, lo recuperó en 1429, aunque cedió su anterior posición dominante en el lago en favor de Tenochtitlán, ciudad que se convirtió en estado independiente.
Cuando en 1472 falleció Nezahualcóyotl, subió al trono su hijo Nezahualpilli, quien gobernó la ciudad hasta el año 1516, continuando la política expansiva emprendida por su antecesor.
El legado cultural y literario de Nezahualcóyotl
Antes de que su padre fuera expulsado de Texcoco, este príncipe recibió una educación muy completa, dirigida a permitirle gobernar a su pueblo con valentía y sabiduría; una vez que hubo recuperado el trono, demostró toda su sapiencia en el campo de las ciencias, las artes y la literatura. Así, su amplia formación intelectual se traducía en una elevada sensibilidad estética y en un gran amor por la naturaleza, que quedaron reflejados no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas.
Conseguida la paz, Nezahualcóyotl emprendió una magna obra constructiva en Texcoco, donde edificó diversos palacios, monumentos, acueductos, y jardines, siendo su creación más esplendorosa un soberbio palacio que disponía, entre otras numerosas dependencias, de baños tallados en la roca, así como el acueducto que construyó en el Bosque de Chapultepec para abastecer de agua potable a Tenochtitlán.
Respecto a la obra literaria de Nezahualcóyotl, se conservan alrededor de treinta composiciones poéticas suyas en numerosas colecciones de manuscritos de cantares prehispánicos. Su poesía no sólo aprovecha la belleza de la lengua náhuatl, sino que posee una profundidad filosófica que ya en su tiempo le valió el epíteto de "sabio". Las poesías de Nezahualcóyotl tocan temas esenciales para la lírica de todos los tiempos; no están exenta de referencias históricas y elementos autobiográficos que hablan de su trayectoria como guerrero, consciente de su desamparo en un mundo cuya comprensión lo supera. Canta a la primavera, celebra el nacimiento de las flores y la llegada de la temporada de lluvias, pero al mismo tiempo se aflige por el carácter transitorio de lo mundano. Anhela la persistencia más allá de la muerte, y ruega porque las criaturas vivas no se marchiten. Por momentos parece dirigirse al dios de una religión monoteísta. La delicadeza del lenguaje empleado tiene la facultad de conservar un enorme peso lírico y simbólico, incluso en otros idiomas
.

jueves, 19 de agosto de 2010

TUMBA MAYA


Una tumba maya podría explicar colapso de dicha civilización
Arqueólogos mexicanos encontraron una tumba de 1.100 años de antigüedad del crepúsculo.






TONINA, México (AP) -- Arqueólogos mexicanos encontraron una tumba de 1.100 años de antigüedad del crepúsculo de la civilización maya que esperan arroje alguna luz sobre lo que sucedió a esa gloriosa cultura.
El arqueólogo Juan Yadeun dijo que la tumba, y piezas de cerámica de otra cultura halladas en ella, podrían revelar quién ocupó el sitio maya de Tonina en el estado sureño de Chiapas cuando el período clásico de la cultura empezó a declinar.
Muchos expertos han conjeturado que guerras internas entre ciudades mayas, o la degradación ambiental, fueron causas posibles de la declinación maya a partir del 820 de nuestra era.
Pero Yadeun, que supervisa el sitio arqueológico en Tonina por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, dijo que los objetos de la cultura tolteca halladas en la tumba podrían indicar otra explicación. Dijo que la tumba data de entre el 840 y el 900 de nuestra era.
"Está claro que es una nueva ola de ocupación, la gente construyó esta tumba de tipo tolteca", dijo Yadeun el miércoles. "Esto es muy interesante, porque vamos a ver por medio de los huesos quiénes eran esas personas que sucedieron al imperio maya".
Los toltecas procedían de las altiplanicies del centro de México y aparentemente expandieron su influencia a los bastiones mayas en el sur de México. Se cree que dominaron el centro de México desde la ciudad de Tula -- al norte de lo que actualmente es Ciudad de México -- entre los siglos X y XII, antes que los aztecas ocuparan la región.
Arqueólogos no vinculados con las excavaciones consideraron prematuro llegar a conclusiones definitivas en base a un solo sitio e hicieron notar que el imperio maya abarcó un amplia área y tiene una variada y compleja historia.
"Una tumba, aunque sea muy lujosa, no va a responder los grandes interrogantes de la trayectoria maya en toda la región ... quizás a nivel local", dijo David Stuart, especialista en epigrafía maya en la Universidad de Texas, en Austin.
Susan Gillespie, arqueóloga de la Universidad de la Florida, dijo que "la idea de una migración desde Tula hasta el área maya se ha abandonado".
En el interior, un sarcófago en forma de recipiente de piedra yace dentro de una cueva estrecha, coronada por una pesada lápida de piedra. Al contrario de otras, ésta no contiene inscripciones; al parecer, los mayas empezaron a abandonar su complejo sistema de escritura en las postrimerías de su cultura.
Los arqueólogos también hallaron una urna de cerámica y los huesos posiblemente de una mujer. El cráneo parece haber sido deformado intencionalmente, una práctica común entre los mayas. Los antropólogos están estudiando los huesos en la esperanza de identificar de qué grupo procedía.
El instituto dijo que los huesos de la mujer fueron desplazados por huesos en otra urna de cerámica, presumiblemente depositados allí por jefes tzeltales en algún momento a fines de los 1400, justo antes de la conquista española.
El sitio selvático está lleno de templos y plataformas dejadas por los mayas. La tumba recién descubierta -- detectada inicialmente durante trabajos de mantenimiento en diciembre, y cavada más adelante y mostrada a reporteros el miércoles -- está al pie de uno de los templos antiguos.
La tumba muestra evidencia de que al menos otro grupo prehispánico tomó posesión del lugar tras el colapso maya.

miércoles, 23 de junio de 2010

POEMA TEXCOCANO




Hoy solo les dejo este poema.

"Ustedes me dicen, entonces, que tengo que perecer
como también las flores que cultivé perecerán.
¿De mi nombre nada quedará,
nadie mi fama recordará?
Pero los jardines que planté, son jóvenes y crecerán...
Las canciones que canté, ¡cantándose seguirán! "
HUEXOTZINCATZIN
Príncipe de Texcoco, 1484.